El sábado 18 de octubre se inauguró un doble acontecimiento expositivo en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, con motivo del Jubileo de 2025. Se trata de la muestra «En defensa del Papa. Una colección de yelmos de los siglos XVI y XVII», comisariada por Sandro Barbagallo con la colaboración de Marco Iuffrida, y de la exposición del célebre tapiz «Conversión de San Pablo».
La iniciativa nace de la colaboración entre la Dirección de las Villas Pontificias y la Dirección de los Museos y los Bienes Culturales.
La exposición En defensa del Papa presenta por primera vez un conjunto de yelmos y armas defensivas originales, custodiados en las Colecciones Históricas de los Museos Vaticanos: auténticas piezas que narran la protección del Pontífice en la Edad Moderna. El público podrá contemplar de cerca morrión, celada, borgoñota, yelmos de caballería y tassetas, muchos de ellos nunca antes expuestos, pertenecientes a las milicias pontificias de los siglos XVI y XVII.
El recorrido expositivo conduce a los visitantes en un viaje a través de la historia de la defensa papal, donde arte y poder, devoción y valor militar se entrelazan, y cada pieza da testimonio de la entrega de quienes velaron por la seguridad del Papa y de los territorios del Estado de la Iglesia, en un tiempo de tensiones religiosas, conflictos y reformas. Con un montaje de gran elegancia, la muestra invita a reflexionar sobre el concepto de protección en sus múltiples dimensiones —física, espiritual y simbólica—, como salvaguardia de una misión y de una herencia milenaria.
Durante los seis meses siguientes, la Sala de los Papas acogerá además el magnífico tapiz flamenco «Conversión de San Pablo», tejido en lana e hilos de plata y procedente del Departamento de Tapices y Tejidos de los Museos Vaticanos, dirigido por Alessandra Rodolfo.
La obra, que forma parte de la serie dedicada a los Hechos de los Apóstoles, reproduce los cartones de Rafael Sanzio, realizados por encargo del Papa León X para decorar la Capilla Sixtina durante las celebraciones solemnes. En la tela —la primera del ciclo paulino— se representa el instante en que Saulo, tendido en tierra, escucha la voz de Cristo que se le aparece entre las nubes, irradiado por una luz dorada. En primer plano destaca la espada, emblema del santo y símbolo de una transformación interior: de perseguidor a testigo de la fe, de guerrero a apóstol, en un camino de renovación que marca el nacimiento de San Pablo, Apóstol de los Gentiles.
